20120614
La superación del capitalismo (vii) Caiga la banca
No se trata de salvar a la «bankia» española o de permanecer en el euro; se trata de mantener y ampliar nuestros derechos —sí, los civiles también—, de mantener y ampliar nuestra sanidad y nuestra educación —públicas, gratuitas, de calidad, universales—, de incrementar y mejorar nuestros servicios sociales, de que haya trabajo para todos, se trata de mejorar nuestras vidas. Y esto, con la garantía del Estado.
Para eso debe servirnos el Estado.
¿Qué sentido tiene si no?
Si hay dinero para Bankia —para la banca en general—, hay dinero para todo lo público; para mantenerlo, extenderlo, ampliarlo y mejorarlo: sanidad, educación, justicia, empleo, seguridad y servicios sociales.
Este sencillo razonamiento —y las próximas elecciones griegas— ha hecho que se nos nieguen todas las posibilidades salvo la del rescate.
El objetivo de esta «crisis» consiste en un cambio de sistema; el del Estado del Bienestar por un regreso a la Edad Media.
Hay que negarse a pagar la deuda impropia, negarse a pagar la factura de lo ficticio, rechazar la cuenta que presentan los especuladores y castigar la estafa, el latrocinio y la traición.
Además, si el Banco Central Europeo sigue siendo lo que es —instrumento para aherrojar a gobiernos y Estados de la UE—, más nos valdría salir del euro; una vez pasado el mal trago seremos libres de estar en nuestra casa y hacer de nuestra capa un sayo.
Peor sería quedar al pairo, manejados por la voluntad de este mar de los «mercados», sin más esperanza que un naufragio infinito, generación tras generación, lastrados por la rueda de molino del euro con que nos obligue a comulgar el capital, esclavos de la banca nacional e internacional y los insaciables bankiosos.
Aún hay quien se extraña de que haya pitos al himno y se queme banderas rojigualdas.
20120508
La superación del capitalismo (vi) Unos pocos contra la mayoría
Los diputados a favor se agruparon a la derecha de la presidencia de la Asamblea; por su parte, quienes querían la soberanía nacional por encima de cualquier rey y defendían conceder al monarca un veto tan sólo suspensivo y limitado en tiempo y forma, lo hicieron a la izquierda.
«Izquierda» quedó así unida al cambio político y social en favor de la mayoría.
«Derecha» quedó asociada a las opciones interesadas en mantener los privilegios y el poder de unos pocos contra la mayoría.
20120422
La superación del capitalismo (v) Esclavitud, injusticia, crueldad
Ilusos como usted nos atrevimos a imaginar que la muerte del dictador ofrecía alguna posibilidad de superar la pesadilla. Habíamos vagado cuarenta años en el desierto y soñábamos librarnos de faraones y extorsionadores.
Los siguientes treinta años no han sido lo que habríamos querido sino la segunda fase de la demolición de España, producida y ejecutada precisamente por la misma casta que promovió la primera fase, esa gente que presume de españoleidad en exclusiva, la casta de los traidores sin entrañas que —vestidos de consejero delegado, de militar, de cura o de beata— han liquidado y descontado en sus balances hasta las lágrimas de nuestros nietos.
Hoy, definitivamente decepcionados de aquel sueño, vemos cómo los faraones se han transformado en «mercados». Sabemos que aún sufrirán otras metamorfosis pero al fin mostrarán su rostro verdadero y sabremos sus nombres y apellidos y a qué dedican el tiempo libre.
La caverna ha escapado de las urnas y va a ser difícil devolverla adentro, como a los genios malos. Como esta ralea se huela que no vuelve a ganar más elecciones, saca los tanques a la calle.
Los españoles, en treinta años, no han votado jamás la opción que solucionaría sus problemas, los de la inmensa mayoría.
El capital ha gastado millones de dólares durante décadas, invertido horas y mentiras innumerables para que el pueblo reaccione ante el término «comunismo» como al recibir una descarga eléctrica; además, se manda reformar el sistema educativo las veces que haga falta hasta dejarlo inservible, se abre la puerta a televisiones y multimedias estupefacientes, periódicos mentirosos y periodistas vendidos, se intoxica, se engaña y se miente sin límite ni freno, se promete lo que haga falta con tal de que el pueblo vote cualquiera de las falsas opciones, cualquier cosa menos lo que habría de favorecer sus intereses.
Nos han engatusado bien los últimos treinta años con la baraja trucada del electoralismo burgués, comprado traidores en nuestra casa y criado cuervos para expropiar sin contrapartidas —privatizar lo llaman— las empresas y haberes del Estado, ingresos cuya disposición evitaría acudir a emisiones de deuda y protegería contra el furibundo ataque de los «mercados», a más de incrementar la capacidad adquisitiva de la población y devenir así estímulo a la economía, etcétera. Dejarnos arrebatar como pueblo soberano tales prerrogativas en favor del interés egoísta de unos pocos, es suicidia.
Cuando un españolito se ve en la tesitura de votar, le ronda por la cabeza la hipótesis de que si ganase un partido de izquierdas de verdad —el Partido Comunista, por ejemplo— los hijos del comandantillo se enfadarían mucho y montarían otra guerra civil. Seamos responsables —se dicen— y no les demos ocasión.
Así, en estos treinta años, la mayoría de quienes se consideraban de izquierdas terminaron por votar mayormente a los pelanas del PSOE. Para eso fue recreado ese partido —en origen fundado por el dignísimo Pablo Iglesias que, si viera hoy lo que se ve, dinamitaría sin dudarlo el Congreso, la sede del PSOE y a todos sus dirigentes y ensillonados.
A este paso, sin otra guerra civil ni nada, estas gentes del PP nos retrotraen a los tétricos desvaríos del comandantillo y liquidan los magros derechos conseguidos para instaurar un sistema genocida, antítesis de «Libertad, igualdad, fraternidad».
20120421
La superación del capitalismo (iv) Dinero público
Dicen que no hay dinero público pero lo gastan a manos llenas contra el pueblo y contra los intereses del pueblo.
Hay dinero público para llenar bolsillos privados —esa inyección masiva de liquidez, sin contrapartidas efectivas, que los ciudadanos españoles hemos regalado a los bancos. Por ese regalo, nos vemos ahora como nos vemos.
Hay dinero público para los safaris y cuchipandas del Borbón y su casa. Hay dinero público para financiar y subvencionar a la iglesia católica. Hay dinero público para asumir el coste fiscal de las exenciones de impuestos a la iglesia católica (IBI, IRPF, etcétera).
Hay dinero público para legislar al dictado de la mafia empresarial. Hay dinero público para asumir el coste fiscal de perdonar deudas a Botín y a gentes como él.
Hay dinero público para asumir el coste fiscal de la indecente amnistía a defraudarores y blanqueadores de dinero negro.
Hay dinero público para asumir el coste fiscal que supone la fuga de capitales —por encima de los 40.000 millones de euros anuales, por las grandes fortunas de banqueros y empresarios.
Hay dinero público para una guerra en Afganistán.
Hay dinero público para contratar más policía.
Hay dinero público para equipo antidisturbios.
Hay dinero público para reprimir y castigar la protesta.
Hay dinero público para defender la especulación global.
Hay dinero público para defender oligopolios privados (Repsol). Hay dinero público para los intereses de la industria farmacéutica. Hay dinero público para implantar el re-pago sanitario (en vez de abaratar el coste de medicamentos y rechazar el blindaje de patentes).
Hay dinero público para mantener los opíparos privilegios de la clase política. Hay dinero público para el enchufismo y el despilfarro en las Comunidades Autónomas, Diputaciones, Ayuntamientos o en esa inutilidad llamada Senado donde, a modo de cementerio de elefantes, siestean antediluvianos parásitos políticos.
«...el pacto de la transición, se ha roto. Lo ha roto la derecha y los grandes partidos del sistema. Ya no valen las soluciones del consenso, porqué nos están machacando y lanzando a la miseria. Nos están engañando y mintiendo. Nos han tomado el pelo».—Carlos Martínez, El grito de la esperanza
Véase asimismo «Marianico, en su nirvana franquista».
20120419
La superación del capitalismo (iii) Genocidio y recortes
La Real Academia de la Lengua Española define genocidio como el exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad.
La Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de la ONU, adoptada por su Asamblea General el 9 de diciembre de 1948 y ratificada a día de hoy por más de 140 países, entiende por genocidio una serie de actos cuya intención es «destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso». Entre tales actos:
- Matanza de miembros del grupo;
- Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
- Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
- Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;
- Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo.
Que sobramos y nos quieren echar. Hay que hacer sitio a las gentes del norte, jubilados con todo por comprar, con pagas de verdad a nivel europeo y no las miserias que reciben los españoles.
Si la política consiste en decidir quién vive y quién muere, la política es el «arte» del genocidio. Y las medidas y recortes que se impone al pueblo español pueden ser consideradas directa e indirectamente genocidas.
¿Exagero? Dentro de seis meses no habrá dudas.
20120417
La superación del capitalismo (ii) Repsol
Repsol, asentada en España, tiene el 51,49% de su accionariado en manos extranjeras. Vendida (expropiada) en cuatro ochavos por Felipe González, JoseMari Aznar y amiguitos —Rajoy estaba en el ejecutivo por aquel entonces–, no puede aspirar a que los españoles nos preocupemos de ella.
En todo caso, ¡REPSOL, NACIONALIZACIÓN!
• Catorce preguntas y respuestas sobre REPSOL-YPF que no aparecerán en los medios capitalistas españoles:
http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/15210-catorce-preguntas-y-respuestas-sobre-repsol-ypf-que-no-aparecerán-en-los-medios-capitalistas-españoles.html
• Cuánto paga Repsol en impuestos:
http://www.attac.es/2012/04/16/cuanto-paga-repsol-en-impuestos/
• YPF-Repsol y la guerra de los tahúres:
http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4883
20120414
La superación del capitalismo
No se preocupe, don Videla, que en el Reino de España se le comprende —y habrá quien le aplauda— y sepa usted que la CEOE con tal de mejor promover el empleo, apoyará siempre el despido libre. Nada como disolver el estado del bienestar para fortalecerlo, nada como recortarlo con brutalidad, sin ambages en aras de mejorar sus prestaciones. Tanto es así que el Gobierno Mariano, consecuente como nunca estudia reinstaurar la hoguera y a los familiares de la vieja Inquisición en favor del renacimiento y agrandamiento de los nobles gremios de los delatores, los espías, los sicarios, los guardianes y los etcétera —pásmese ante la genialidad de tan asombrosa creación de empleo; idea y ejecución del Gobierno Mariano que ha contado con la colaboración y ha sido posible gracias al dictum de la UE, EEUU, el Vaticano, el FMI, el BM, el BCE, oh, la banca…
Asimismo proyecta el Gobierno Mariano que ser ateo, hereje, no-católico en general, vuelva a ser delito; lo mismo que no-besar el anillo al cura, no-arrastrarse ante el alcalde, no-arrodillarse ante la policía siempre que haya ocasión y no-lo que usted diga señorito empresario, aun tan solo con el pensamiento; los reos de cargos tales, además de la pena discrecional que el buen Juez de Turno tenga a bien dictar para mayor gloria de la Españoleidad y por la reinserción forzosa de los descarriados en esta nuestra justísima Santa Sociedad tendrán pena mínima de cien latigazos y para el supuesto de condenados con obligaciones familiares que deban morir por mandato de este proceso legal, cheque-cupón de cien euros en comida caducada que, por cortesía de una famosa firma de alimentación europea, podrá ser recogida por quien designe su excelencia el señor Juez de Turno, en el contenedor de basura más cercano a la residencia del condenado.
20120320
Disparen contra la multitud
Mientras tanto el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, suponemos que con vistas a la Huelga General del próximo día 29 de marzo, dice que dice que hay que endurecer las penas de los delitos de desobediencia y resistencia a la autoridad con la pamplina de que España es «muy garantista».
Verá usted, señor ministro, si el Estado no es garantista —cuanto más, mejor—, ¿para qué lo quiere el ciudadano?
Habla usted del Estado como si fuera un negocio privado. El Estado NO es un negocio, TAMPOCO es un coto privado NI un chanchullo para el disfrute de unos cuantos. Aunque así lo pretendan los buitres.
Señor ministro, le recuerdo que los policías portan defensas, cascos, chalecos antibalas, armas y entrenamiento, forman parte de un dispositivo organizado y sus integrantes han sido seleccionados y cobran un sueldo por lo que hacen. Por otra parte, las leyes que castigan la desobediencia y la resistencia a la autoridad son ya suficientes.
¿Ya lo sabía? Pues no lo parece.
¿Reinventará usted la rueda o, tal vez, habrá que hacerla más redonda para satisfacer su sentido estético? Gánese el sueldo —esto es, recuerde que es el pueblo quien lo paga.
Anímese y mande disparar sobre esa multitud que protesta ante la traición perpetrada contra los pueblos de España por su casta política.
20120316
La derecha, miles de años al mando
La miseria y las guerras siguen ahí.
Es a la izquierda, sin embargo, a quien se culpa de los males de este mundo. Cuánto cinismo.
A continuación, me permito recomendarles el blog Carnet de Paro, de donde extraigo dos párrafos de su entrada titulada «El Gobierno del PP trata a los parados peor que a los presidiarios»:
«Así lo dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos: Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado, que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez y otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad. (Art. 25).
Y la propia Constitución Española: Los poderes públicos mantendrán un régimen público de Seguridad Social para todos los ciudadanos, que garantice la asistencia y prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo. (Art. 41).»
Pues eso. Hay que demandar a los gobiernos y a quienes los integran por dejación criminal de la más importante de las tareas, aquella para la que han sido elegidos.
20120303
Si no es ético, no es humano
En el mismo embrión del sistema alienta esa visión aprovechada, usurera, visión parásita y suicida que mata al huésped.
20120224
El dinero, instrumento de dominación
Los coches funcionan con gasolina o similares. La gente, con dinero. Si falta el dinero, nos morimos antes. El dinero nos da la vida. El dinero lo es todo.
Quien controla el dinero, controla el mundo.
¿Quién controla el dinero?
¿Quién controla el mundo?
Léase "El modelo de propaganda", en Tercera Información, Diseccionando a El País.
20120118
Stop SOPA and PIPA
This site will be blocked on January 18th in protest of the SOPA (Stop Online Piracy Act) and PIPA (Protect IP Act) two bills which will allow the government to censor the internet. Find out more at americancensorship.org.
20111006
Perfil de terrorista
«Según Loretta Napoleoni de la London School of Economics, el terrorismo mueve en los paraísos fiscales 500.000 millones de dólares anuales».—Xavier Caño Tamayo, "Por la desaparición de los paraísos fiscales", en ATTAC.
Desde luego, los patrones del terrorismo no son gente pobre, no son gente normal y corriente con su currito precario o ya en el paro. Háganse las preguntas que quieran, miren hacia donde les venga en gana, infórmense si es que pueden…, llegarán a una conclusión similar. La gente de a pie no somos los terroristas.
Pregúntense quién dispone de tanto dinerito. Son gente rica, gente de posibles sin duda quienes patrocinan a cualesquiera de los llamados grupos y/o acciones terroristas de los que nos enteramos por los medios de persuasión del capitalismo. Esa gente con posibles son los verdaderos terroristas y no quienes le dan al gatillo o al botón y que no dejan de ser sino simples empleados, miserables a quienes resulta fácil comprar porque la cosa está muy mala.
Como los gobiernos no parecen ponerse de acuerdo para terminar con los paraísos fiscales habremos de considerarlos cómplices de terrorismo y consecuentemente los jueces habrán de aplicar a presidentes y primeros ministros las mismas leyes que a los del gatillo.
Lean el artículo que cito al inicio de esta entrada y empápense. Una vez empapados, dibujen el perfil del patrocinador del terrorismo. Y recuerden que a los ricos, señores, no los controla nadie.
20110911
11/9 Golpe de Estado en Chile, 38 años después
20110806
Respuesta a un supuesto policía
Qué no haríamos los poderosos para que nuestros hijos conduzcan un nuevo y lujoso automóvil de una marca de reconocido prestigio —casualmente, la que fabrica un amigo muy querido—, qué no haríamos por darles una valiosa casa en las afueras con su correspondiente mundo de color dorado y rosa y —porqué no— qué no haríamos por nuestro propio placer, confort y seguridad. Puritito egoísmo visceral y rampante, rabiosa y diabólica bestia que nos gusta.
Existe, en cambio, otra clase de gente en este mundo, una clase bien distinta a la nuestra, aquella sobre la que apoyamos nuestros pies y posaderas, esa clase de personas que dejaría morir a sus propios hijos y se sacrifícaría a sí misma con tal de legar un mundo más justo a la humanidad futura. A esto lo llamamos sacrificio, verdadero sacrificio. Tal clase especial de gente está bien loca —de remate, loca, loquita, loca— y es la prueba viviente de que este mundo no les pertenece. Es decir, ellos no pertenecen a este mundo. «No soy de este mundo», les oiréis decir más de una vez. Ya que tantas ganas tienen de morir, nosotros los poderosos nos entregamos en cuerpo y alma a facilitarles el empeño. Sabemos ser amables y, por cierto, nosotros los poderosos sí somos de este mundo y, sabedlo, este mundo es todo nuestro.
A esta clase de la que hablo —dispuesta a morir por la bondad, el bien y la belleza— perteneces tú, oh, pequeño ganapanes a quien hemos otorgado defensas y licencia para matar. Te hemos concedido un cierto poder, sí, para que mejor nos sirvas y sometas el tiempo de tu vida a nuestro provecho.
Se te ocurre a veces, en momentos de lucidez —cuando logras arrancarte al embrutecimiento en el que te mantenemos— buscarte un trabajo en correos o de friegaplatos o bombero y hasta de basurero o de chófer. Pero los trabajos los hemos convertido en recompensa; sois demasiados y demasiado serviles.
Se te ocurre a veces que si tu progenie es como tú, ¿en qué beneficia su existencia al mundo? Querrías entonces ver borrados del libro de la vida los nombres de tus hijos y el de las generaciones que habrían de venir de ti de no haberte rebajado a tan abominable estado.
Preguntas quién pagará tu hipoteca, quién se ocupará de ti y de los tuyos. Así, pues, confiesas que no se te ha ocurrido confíar en la bondad, en la solidaridad del mundo. Déjate llevar entonces por la corriente de amor y desiste. Abandona tu actitud. Has creído controlar tu destino y el de los tuyos cuando, lo que de verdad ocurre, gracias a ti, es que manejan el mundo los poderosos. Y aun te refocilas en ese orgullo de esclavo que pensarlo te produce.
Has convertido en un placer abyecto el sentirte pieza, maquinaria servil, apéndice sumiso a voluntad ajena y gozas al recibir de tu amo las mismas caricias que recibe el perro; algo de comida, unas palmaditas, algún premio, unos cuantos palos de vez en cuando y permiso para fornicar y darle pequeños esclavos, de tu misma carne, modelados a tu imagen y semejanza, pequeñas bestias para que le sirvan y proporcionen placer.
Ni por asomo se te ocurre que pagar hipotecas no sea necesario ni que vivir signifique otra cosa que luchar hasta la extenuación por unos mendrugos ensangrentados.
Si no defendieses a los poderosos, si tú y los que son como tú no estuvieseis del lado de los poderosos, ellos mismos tendrían que hacerse el café y el bocadillo y lavar los platos y zurcir sus propias camisas y plancharlas y limpiar sus casas; ya veríamos entonces que no las querrían tan grandes. Si no les sirvieras, nadie serviría a nadie, nadie sometería a nadie, nadie dominaría a nadie.
20110720
Camps reconoce su culpabilidad
El señor Camps debe reunir la dignidad que le quede y de inmediato poner su cargo a disposición del partido tras reconocer su culpa.
El señor Rajoy, preocupado por la aparición de juicios metastásicos en periodo electoral a miembros de las castas superiores del partido —no le vayan a fastidiar el desembarco— prescribe a Francesc Camps que reconozca su culpa y, por unas decenas de miles de euros —los ricos no tienen problemas— evita la imagen desastrosa, apocalíptica, señores, de un político en activo sentado ante un jurado en el banquillo de los acusados…, en activo, señores, en activo. Como si el detalle añadiera novedad al asunto. Los políticos siempre están en activo. Piensen en Aznar o en Fabra. No paran.
Ha dicho el señor Camps que se sentaría con gusto en el banquillo de los acusados, que saldría absuelto de polvos y pajas y hasta de vigas en ojo ajeno. Qué chico éste.
Al resto de los amiguitos también se les «obliga» a entonar el mea culpa y su médico nos los quiere presentar como buenas gentes que sacrifican su inocencia virginal en aras de ideales más altos. Los jueces tendrían que hacer algo contra tal impostura.
Si los acusados admiten culpabilidad, quisiéramos verlos sentados en el banquillo al menos una vez, durante ese momento en que reconocen la culpa. Es una pena que se prive al pueblo del espectáculo ya que no se le ha protegido de las pérdidas corruptas que estos desaprensivos le producen. Serviría además para entretener a la audiencia con nimiedades y distraerla de las causas verdaderas de la crisis y la presión y estrategias del capitalismo para arrancar a los trabajadores sus derechos conquistados y su capacidad organizativa.
Estos sinvergüenzas, sí, me refiero al señor Camps y otros reconocedores de culpa, van a ir diciendo en adelante que ningún jurado o ningún juez les ha declarado culpables, que han sido ellos mismos, seres angelicales, quienes, por causas de fuerza mayor, por sus grandes ideales, por su bonhomía y conciencia política, juguetes del destino han querido declararse culpables por no dañar a terceros. Qué gente más buena. Pero no lo crean. Son culpables. Lo reconocen ellos mismos. Si no lo son, mienten al afirmar culpabilidad. Lo dicho, no les crean. Ni a ellos ni a su partido.
Hasta aquí el globo sonda, señores. En adelante, la previsión de los tiempos por venir. Y si…
… El señor Camps, Francesc no va a ir contra sí mismo; es un tipo fino y sensual y tiene esa idea absurda acerca de la posteridad desde que leyó a Ovidio, empeñado en dejar memoria y en vivir en los siglos. ¿Vencerá la razón —económica— o la tontería ególatra de un mitómano engolfado en erigirse una pirámide a su modo?
De sensibilidad delicada, el señor Camps no soporta la presión de su propio ego y trata por todos los medios de perpetuarse en la tortura. No le basta con sufrir ahora, quiere sufrir siempre y que le hagan fotos de melancólico romero atormentado por un misterio digno de ese eterno masculino que cultiva, divino en mangas de camisa. Esperemos que lo consiga y se plante en sus trece. Veremos, a continuación, cómo sale limpio —como la patena de un barco rubio extranjero— de su juicio mientras Rajoy danza alrededor del estado de bienestar antes de descuartizarlo y comérselo para siempre, es decir, definitivamente, es decir, para siempre, definitivamente, para siempre, definitivamente… y aquí podríamos quedarnos, engolfados en elecciones. Ustedes eligen como quieren el estado, pparasiempre o psoefinitivamente.
Si ofrecerles como previsión el catálogo de las posibilidades no satisface a los señores integrantes de la audiencia —audientes— puesto que se enfrentan a tener que hacer el trabajo que querían ver resuelto o a pagar de nuevo —los clientes—, aconsejamos prefijo pitonisas a tanto el minuto de lo revelatorio futurible. Para los pobres no hay opción; el clásico y socorrido sistema «Espere unos minutos para conocer el futuro», les sacará del apuro.
Sin herramientas de previsión, sin fuentes…, qué clase de magazine informativo o similar es posible hacer y, más grave todavía, ¿cómo liberarnos —definitivamente o para siempre— de la dominación capitalista?
20110714
Acerca de los políticos —esos idiotas—, de la deuda de los bancos, de la especulación y las últimas burbujas del ahogado futuro
Y digo que son idiotas porque es lo mejor que puedo decir de ellos. El primer ministro del reino, el señor Zapatero, un idiota; su ex-vicepresidente de gobierno, un idiota; los ministros en general, idiotas; el señor Rajoy y los suyos, también idiotas; los políticos antecesores —Aznar, González y demás—, idiotas asimismo. Del rey baste decir que es heredero y cómplice de Franco y su Movimiento fascista.
Al llegar a Franco, nos detenemos asombrados, el corazón encogido. Aquí el término adquiere otras resonancias. Terrorismo, asesinato craso y lato, crímenes contra la humanidad; esto es lo que han procurado y sido los fascistas españoles para este país —sí, fascistas, sí, vosotros sois los terroristas—, asesinos sin justificación ni perdón posible que urdieron y ejecutaron el golpe contra el orden legal establecido democráticamente de la IIª República; asesinos que tras cuarenta años de pillaje, al objeto de entregar a sus cachorros un país que pudieran descuartizar para su provecho en los cónclaves financieros de las bolsas mundiales, escenificaron un timo de la estampita, variedad lentejas; o lo tomas o lo dejas. A los españoles nos llevan gobernando así los últimos setenta años. Sí o sí.
Y digo que me den las gracias los políticos de hoy por llamarlos nada más que idiotas; el resto de las hipótesis los dejaría al borde del juicio sumarísimo y en trance de ofrecer el cuello a la guillotina si tuvieran la desgracia ellos —y nosotros la dicha— de vivir en un estado decente.
Cabe preguntarse, a la vista de la crisis que vivimos, de los ataques continuados contra el euro y la deuda soberana, el asedio contra el estado como garante de libertades y bienestar y contra la Europa de los pueblos, cabe preguntar qué habrán hecho los políticos y qué demonios deben a los bancos —al capital—, qué trapos sucios conoce la banca de cada uno de los políticos como para que sigan la senda marcada por la "troika" y sus secuaces y accedan a liquidar, a enajenar en favor de entes privados, la riqueza de la nación e hipotecar por generaciones las vidas de los ciudadanos.
Y si la banca no supiera nada, por la razón que fuera —porque no se sabe (los políticos son idiotas pero astutos) o porque son intachables a la hora de rendir cuentas a la hacienda pública—, entonces cabe afirmar que los políticos cometen traición continuada contra el pueblo a quien dicen representar. Sí, traición contra el pueblo aun cuando el verdadero «representado» de los políticos no sea el pueblo sino el partido que los designó. Aquí es donde comienza la traición. Han falsificado los conceptos y pervertido a jóvenes y ancianos —llaman a lo blanco, negro; a la dictadura, democracia; a la libertad, libertinaje; al partido, pueblo; a la monarquía, república; al expolio, ayuda…— y se dedican al latrocinio más descarado, a la promoción y apoyo de la tradicional explotación del pueblo por las clases dominantes. Señores, hemos vuelto al siglo XIX; sin duda por nuestro bien.
La última opción y la más probable, que los políticos sean sencillamente individuos corruptos —por tanto, abyectos y despreciables— que por beneficios presentes o futuros —me cuesta creer que lo hagan por puritita idiotez, gratis y de puro manirrotos o por descuido del dinero ajeno, es decir, público—, estos políticos y sus cómplices necesarios técnicos y administrativos entregan el patrimonio público, la riqueza de las generaciones de presentes y futuros españoles a intereses extranjeros, a multinacionales, a especuladores cuya nacionalidad es lo de menos porque lo que importa es que no es para nosotros, el pueblo español para quien procuran.
Sólo cabe preguntarse, ¿cuándo iniciamos los procesos judiciales contra los traidores, los corruptos o los idiotas?
Mientras nos decidimos a actuar, leamos Las causas políticas de la crisis del profesor Vicenç Navarro.
20110623
Sólo puede ser «Indignado» quien tiene dignidad
Sin embargo, la conjunción feliz de ciertas circunstancias y la voluntad de tantos ha venido a frustar las intenciones de los medios y sus amos. Se ha querido aplicar, afirma César —y comparto la idea— la etiqueta «Indignados» en un esquema derogatorio y peyorativo. No han contado sin embargo con un matiz obvio implícito en el término.
Mal que les pese a los señores del poder, el pueblo entiende la lengua a su peculiar modo y manera —tal como apuntaría el carísimo Agustín García Calvo— y en este caso, distinto a la definición tan pobre que la RAE le adjudica a la indignación.
Sencillamente, sólo puede indignarse quien tiene dignidad. Y, teniendo derecho a esa indignación, no puede ser considerada como falta ni desdoro. Muy al contrario.
Porque si el indignado siente ira, no es una cualquiera ira sino la justa, la justísima ira de quien debe ser resarcido de las afrentas y daños, es decir la de aquel contra quien se ha cometido injusticia.
Y es éste el matiz que no refleja el diccionario de la RAE, metido sin duda desde su fundación —como los mass media y los señores políticos profesionales y los financieros y sus instituciones y fondos— en la conspiración contra el pueblo, como a todo órgano creado desde arriba corresponde.
Aquí entramos a tratar los matices de la «dignidad», que es también una palabra que para el pueblo tiene un sentido y otro para los de arriba. La dignidad del pueblo es la del amor propio, la de saberse merecedor de la vida por el simple hecho de estar vivo y ser quien se es, íntegro y sin dobleces. Para los de arriba la dignidad es una prebenda, algo que otro de más arriba concede con el único fin de anudar las cadenas de la conspiración contra los de abajo.
Por definición, los políticos de esta partitocracia no pueden indignarse. Ni sus paniaguados.
Kröpotkin se queda corto
Los socialistas lo han dicho y repetido hasta la saciedad. Porque todo lo necesario para la producción ha sido acaparado por algunos en el transcurso de esta larga historia de saqueos, guerras, ignorancia y opresión en que ha vivido la humanidad antes de aprender a domar las fuerzas de la naturaleza.
Porque, amparándose en pretendidos derechos adquiridos en el pasado, hoy se apropian dos tercios del producto del trabajo humano, dilapidándolos del modo más insensato y escandaloso. Porque reduciendo a las masas al punto de no tener con qué vivir un mes o una semana, no permiten al hombre trabajar sino consintiendo en dejarse quitar la parte del león. Porque le impiden producir lo que necesita y le fuerzan a producir, no lo necesario para los demás, sino lo que más grandes beneficios promete al acaparador.—Piotr Kröpotkin, La conquista del pan».
Nada ha cambiado en esencia desde que el príncipe Piotr Kröpotkin escribiera La conquista del pan. Incluso podríamos decir que se queda corto, puesto que hemos aprendido en cierta medida «a domar las fuerzas de la naturaleza» hasta extremos que él no llegó a concebir.
Juzguen si no tras ver el vídeo que el profesor Torres presenta en su entrada ¿Cómo quieren que no sea un antisistema?. Les llevará apenas doce minutos de sus vidas pero les garantizó que cambiará su modo de ver el sistema financiero y a quienes lo defienden tan «liberalmente». Después de verlo, además, quizá sientan, como yo, deseos de romper el carnet de humano.
20110622
Recordad Cartago (bis)
España, durante estos últimos días, asiste a más recortes tal y como NO han dicho los medios desinformativos. Vamos por el mismo camino y tal y como parece que es la tónica general una vez realizados los ajustes, se pide la aplicación de otros nuevos y otros más en una dinámica que no recuerda más que a la perpetración de un sucio chantaje. El chantaje lo hacen FMI, BM, UE, los bancos, el capital…, las clases dominantes —gentes con nombre y apellidos— y nuestros políticos en connivencia con ellos nos presentan este atropello como la voluntad de los «mercados», es decir una catástrofe natural que no hay más remedio que aceptar.
Hace un año me preguntaba si es que querremos ser fantasmas, fantasmas cartagineses. Esta vez no es el FMI ni el BM ni siquiera la UE (bueno, sí, con el llamado Pacto del Euro), pero lo que se aprueba estos días en el Parlament de Catalunya, de mano de CiU, lo que se pretende en Cataluña es imponer antidemocráticamente lo que la clase heredera del franquismo y la burguesía más reaccionaria ha venido demandando de la clase política.