20120414

La superación del capitalismo

Hoy es el 81º aniversario de la Segunda República Española y dice la prensa que al Rey le han operado la cadera —cayose y callose por la sabana africana durante un safari de elefantes a saber por quién pagado— mientras militares sublevados detienen al presidente de Guinea Bissau, unos babuinos aprenden a hablar inglés a cuatro patas y Jorge Fernández Díaz, ministro de lo Interior Español proclama que reforzará el derecho a manifestarse prohibiéndolo; a su vez, Jorge Videla, ex-dictador argentino, afirma por escrito que si tuvo que matar a unos siete u ocho miles de los llamados «opositores» fue para defenderlos definitivamente de sí mismo y que alguien tenía que hacer desaparecer los cadáveres para evitarse protestas y sofocos adentro y afuera del país.
        No se preocupe, don Videla, que en el Reino de España se le comprende —y habrá quien le aplauda— y sepa usted que la CEOE con tal de mejor promover el empleo, apoyará siempre el despido libre. Nada como disolver el estado del bienestar para fortalecerlo, nada como recortarlo con brutalidad, sin ambages en aras de mejorar sus prestaciones. Tanto es así que el Gobierno Mariano, consecuente como nunca estudia reinstaurar la hoguera y a los familiares de la vieja Inquisición en favor del renacimiento y agrandamiento de los nobles gremios de los delatores, los espías, los sicarios, los guardianes y los etcétera —pásmese ante la genialidad de tan asombrosa creación de empleo; idea y ejecución del Gobierno Mariano que ha contado con la colaboración y ha sido posible gracias al dictum de la UE, EEUU, el Vaticano, el FMI, el BM, el BCE, oh, la banca…
        Asimismo proyecta el Gobierno Mariano que ser ateo, hereje, no-católico en general, vuelva a ser delito; lo mismo que no-besar el anillo al cura, no-arrastrarse ante el alcalde, no-arrodillarse ante la policía siempre que haya ocasión y no-lo que usted diga señorito empresario, aun tan solo con el pensamiento; los reos de cargos tales, además de la pena discrecional que el buen Juez de Turno tenga a bien dictar para mayor gloria de la Españoleidad y por la reinserción forzosa de los descarriados en esta nuestra justísima Santa Sociedad tendrán pena mínima de cien latigazos y para el supuesto de condenados con obligaciones familiares que deban morir por mandato de este proceso legal, cheque-cupón de cien euros en comida caducada que, por cortesía de una famosa firma de alimentación europea, podrá ser recogida por quien designe su excelencia el señor Juez de Turno, en el contenedor de basura más cercano a la residencia del condenado.