El diario El País insiste en enfocar la acampada de Sol como una cuestión local que sólo al municipio madrileño interesa. El diario persiste en condenar al 15M a ser tratado sólo en los cuadernillos autonómicos, como cuestión local y de segundo orden. Igual es que ha pasado la crisis y las gentes han encontrado trabajos opíparos y permanentes y el hambre y los desahucios ya son historia.
Concuerda la actitud de El País con la estrategia de silencio y desinformación que en los mass media al servicio de los poderes político-financieros se comenzó a aplicar sobre la cuestión 15M desde el día siguiente al 22M.
Hoy, a tres de junio, insiste El País en achacar la permanencia y crecimiento del número de acampados a lo que califica de «núcleo duro», siempre según fuentes policiales anónimas. ¿Acáso no hay un portavoz designado?
Para El País hay un grupito de buenos chicos a quienes llama «pragmáticos» —debe ser cosecha propia el calificativo, pues no cita fuentes siquiera anónimas— al que contrapone otro grupo al que llama «núcleo duro», de donde provienen todos los males: es decir, que la acampada continúe.
El País insiste en la baja eficacia del sistema de asambleas y desprecia así la esencia de la democracia. ¡Con lo bien que estaríamos con un señor que nos dijera lo que hay que hacer!
A lo mejor es que los «pragmáticos» de El País quieren guardarse las esencias sagradas del 15M con vistas, quizá, a crear un partido político o vaya usted a saber qué. Si esos «prágmaticos» existen, parece que sólo sirven para diluir el símbolo tangible de lo que ha movilizado durante las últimas semanas a la gente. Lo que se pretende por todos los medios, es evitar que el 15M termine estallando en la cara de los politiquillos de turno y adquiriendo mayor fuerza.
El objetivo de El País es afear la conducta de quienes permanecen en Sol —hay que ver, cuán maleducados e insalubres—, poner en entredicho sus convicciones y objetivos, llevar a la opinión pública a enfrentarlos en base a falsedades urdidas con sugerencias y rumores. El objetivo es acabar con la acampada de Sol. Sin embargo, a pesar de los pepinos alemanes, la acampada de Sol permanece.
El objetivo es sacar a los acampados de Sol sin hacer ruido no vaya a ser que la gente levante de nuevo la cabeza y recuerde que sigue sin trabajo, que se le han robado derechos reconocidos, que se les ha condenado a la vida en precario mientras unos cuantos —demasiados chorizos— se lucran diariamente con el dinero robado al estado, con las empresas estatales privatizadas y regaladas a los amiguetes, con los despojos de bienestar arrancados al pueblo.