El PSOE ha dejado pasar la oportunidad de gobernar en más de 60 municipios al negarse a aceptar las condiciones progresistas de Izquierda Unida.
No es de extrañar a la vista de la deriva hacia la derecha que desde la llegada de Zapatero al poder ha convertido al PSOE en émulo aventajado del PP, postura que le ha llevado a perder de tan desastroso modo las municipales y autonómicas del 22-M.
No es de extrañar tampoco que el PSOE, dado su talante innegablemente neoliberal, haya preferido despreciar a IU antes que aceptar sus condiciones de progreso social y programas de izquierda.
El PSOE intenta culpar a la izquierda de su derrota a través de los medios de comunicación afines, lacayos del capital y el poder financiero más reaccionario.