20100703

ACTA, Inspire y la interné

Hoy —una vez más— nos desayunan los medios con otra aparentemente nueva y absurda acrobacia. Se trata del anuncio sensacionalista de que Al Qaeda publica en la red una revista —pásmense— en inglés. Dicen que enseña a fabricar bombas —¿de qué me suena esto?—, que busca reclutar efectivos entre la población occidental para realizar futuros atentados, que… Incluso se pone en duda su autenticidad. Un oficial del ejército de los USA afirma que "parece ser auténtica". Nada nuevo. 

No importa que Al Qaeda publique su material ni que lo haga en inglés o en chino mandarín, no importa siquiera si es cierto o no. Los medios han aprovechado para hablar de ello cuando es material viejo, puro saldo. Todo lo que proclaman que busca y hace la supuesta revista de Al Qaeda ya se ha esgrimido en todo acusatorio contra Internet desde hace años —en concreto, desde que los poderosos del mundo cayeron en la cuenta de lo idiotas que habían sido al no prever que por la red se les podía ir una parte sustanciosa de los negocios que consideraban tan de su única propiedad: música, cine, opinión, noticias, influencia cultural… En suma, esta "noticia" pretende crear un artilugio más contra las libertades y la privacidad de los internautas; la demonización de la red —pederastia, pornografía, piratería, estafa, robo, violación, asesinato, etcétera— requiere un último escalón, terrorismo.

No es casualidad que durante estos días se negocie en Suiza, rodeado de gran discreción y/o secretismo, el acuerdo comercial antifalsificación ACTA (Anti Counterfeiting Trade Agreement), un acuerdo que erosiona las libertades y derechos civiles de millones de ciudadanos que se negocia a nuestras espaldas.