Ustedes me disculparán —o no— pero las pruebas de estrés a los bancos europeos que tan absurda y convenientemente se airean o se pretende airear —a los cuatro aires y a todos lo vientos— ¿qué utilidad, qué sentido y credibilidad pueden tener mientras existan los paraísos fiscales?
«Los bancos pueden crear sucursales, filiales o incluso otras entidades independientes en los paraísos fiscales para evitar estas regulaciones. Así, aunque en realidad el riesgo está asumido en última instancia por el banco matriz (el que está en el país que sí tiene regulación) puede disponer de un enorme entramado de otras empresas de su propiedad que están operando desde los paraísos fiscales y que están asumiendo riesgos imperceptibles para los reguladores. Cuando ocurre un evento como una quiebra en el paraíso fiscal o una crisis financiera generalizada los bancos tienen que asumir todas las pérdidas de sus entidades, trasladándose de forma inmediata a los países.»—Alberto Garzón, La problemática de los paraísos fiscales.
Mientras existan los paraísos fiscales —mecanismos para la opacidad, el blanqueo de capitales y la estafa fiscal y social—, la salud de cualquier empresa está en entredicho.