20100608

La ley de la jungla como sistema de organización social

Quienes defienden el capitalismo certifican la antigua relación amo>esclavo. No puede haber equidad cuando se parte de tal base. Los defensores del capitalismo sacrifican en los dos altares de una misma aberración. Con su apoyo al capital, firman la sentencia que condena a sus hijos a ser bien amos bien esclavos. Sin embargo —como el sagaz lector habrá intuido— no hay garantía de que sus descendientes caigan en el lado cómodo de la farsa. En esto hacen gala de su espíritu arriesgado; no sólo apuestan la propia vida y fortuna, también se juegan el bienestar y la libertad de sus hijos, de sus nietos… Alientan la esperanza —tienen la soberbia— de ser los mejor dotados, los más inteligentes, aquellos a quienes la evolución sonreirá y bendecirá la banca. 

Qué se puede esperar de jugadores de ventaja, de aventureros y soldados de fortuna. Al fin, se revelan como lo que son, incautos de aparatoso ego sumidos en fatal error de apreciación.

Quienes apoyan al capitalismo, apuestan y se ponen del lado de una serie de derechos civiles y políticos que consideran suficientes —junto a unas supuestas habilidades y cualidades personales— para vencer al futuro y al resto de individuos en esa lucha por la supervivencia; lucha que la propaganda inculca desde la cuna a través de historias que ensalzan la bondad y conveniencia de la ley de la jungla como sistema de organización social.

Quienes abogan por el comunismo, defienden una serie de derechos económicos, sociales, culturales y de satisfacción de las necesidades básicas para cada individuo desde el apoyo y la colaboración del grupo. 

Desde la filas liberales —en el sentido anglosajón— llámanlos malvados y hasta asesinos; no dejan tales calificativos de ser un insulto calculado que la propaganda capitalista inspira. En cuanto a esa claque que le baila el agua al capital, con llamarlos tontos es suficiente.

Si es usted uno de ellos y por descuido o inadvertencia ha llegado hasta aquí, medite. Considere que hay mejores formas de organizar una sociedad avanzada antes que el sometimiento al imperio y mandato de los bancos.