Las aerolíneas pierden dinero y discuten las medidas de seguridad decididas por los gobiernos europeos. Critican que se haya aplicado el protocolo de seguridad. No creen que las cenizas que flotan por ahí sean lo bastante peligrosas. Habrían preferido —y prefieren— arriesgar la vida de pasajeros y tripulación.
Imaginemos que los estados ceden a la presión de las aerolíneas y un avión se estrella. ¿Qué harían las aerolíneas? ¿Qué los estados? Las unas, desde luego, no serían responsables. Los otros no tendrían justificación.
Almunia ha dicho que se contemplará la aplicación de ayudas similares a las empleadas a raíz del 11S. Curiosamente, tras el anuncio, se ha redoblado la presión y arrecian las críticas. Como "buenos negociantes" quieren sacar más.
No debería extrañarme. Es la actitud propia de la empresa, la vis mercantilista de un servicio que debería ser gestionado por los estados y no por el sector privado.
Los estados van a pagar la crisis, los impuestos de todos van a solucionar los problemas de unas cuantas empresas privadas.
Otra vez.