Los medios escenifican estos días la absurda opereta de un partido que busca entretener las atenciones y, mediante el viejo recurso al chivo expiatorio, salvar los pocos muebles ante militantes y opinión pública.
Tras el batacazo del 22-M el PSOE pretende decir a electores y no-electores que la culpa no ha sido suya. Le falta echar unos sollozos y gritar entre mocos e hipidos: ¡Ha sido Zapatero!
A cada día que pasa más y más se parecen a la caverna PePera. Será por ello que han perdido las municipales. Durante su mandato se han comportado como una derecha más y para eso…
En el PSOE hay —¿había?— una facción intitulada «Izquierda Socialista», con página y sección en la web del partido. Chocante.
Dado que para el PSOE el término «Socialista» no significa nada desde hace tiempo —¿desde Felipe?— el resto del partido es Derecha sin más y lo de «Izquierda Socialista» lo han mantenido ahí, por si un acaso, dispuesto a la manera de última salida, puerta de escape, escurridero de emergencia.
¿Cómo saber si un partido es de izquierdas? Fíjense en el modo en que trata las plusvalías que los ricos exprimen a los pobres o no-ricos; ¿me atreveré a decirlo? Sí, al proletariado —en sus diversas reencarnaciones y avatares siglo XXI.
El PSOE ha engordado lo que retraen ricos a pobres —congelación de pensiones, de sueldos, subida del IVA, reformas laborales injustas e innecesarias, jubilación pospuesta, conciertos educativos y sanitarios, impulso a las privatizaciones, rescates a la banca, etcétera— y pretende llamarse socialista por unas medidas que no benefician a las clases trabajadoras.
El PSOE ha luchado desde la Transición para borrar del mapa al Partido Comunista y cualesquiera otra alternativa incipiente para apropiarse así del contenido de lo que se entiende como izquierda y de sus votos. A la vista está que lo había conseguido.
Pero lo malo está por venir.
Lectura sugerida: «Mejor al revés: ¿cuál es la alternativa real al Movimiento del 15 de Mayo?», de Antoni Domènech, editor general de la revista Sin Permiso.
Léanlo completito.
Verán el mundo tal como se nos avecina. Da miedo.