20101214

¿Libertad? ¿Bajo fianza? ¡Libertad para Assange, ya!

El juez ha dado libertad bajo fianza a Julian Assange y es como si le hubiera dado garrote vil. Las condiciones e imposiciones son increíbles y, por cuestiones burocráticas de índole esencial (dicen) —como si no hubieran urdido hasta el último de los hilos de esta trama—, tendrá que dormir todavía en la cárcel y quizá pasar 48 horas más tras los barrotes. Además, hay que reunir los 283.000 euros de la fianza.
        El gobierno británico no quiere vérselas con ataques a webs ni con previsibles algaradas y disturbios en el llamado «mundo real». De ahí la concesión de libertad bajo fianza.
        Recuérdese cómo trató UK a Pinochet mientras el juez Garzón perseguía el pellejo hediondo de ese viejo monstruo sanguinario.

Hoy ya no se trata sin más de Julian Assange y de Wikileaks. Se juega una batalla por la libertad de expresión y de prensa.

Las acusadoras de Assange han quedado descalificadas por sí mismas; sus actos y su pasado las colocan claramente al servicio de intereses yanquis y —dado el contexto político sobre el que nos movemos— ya es posible concluir que tales acusaciones contra Assange no valen ni el papel sobre el que se tramitó la denuncia.

UK no quiere correr riesgos innecesarios y ha «soltado» a Assange. UK no quiere líos y va a esperar que Suecia pida la extradición. Suecia pedirá la extradición. Los EEUU pedirán la extradición a los suecos. Los suecos, desafortunadamente, no se harán los suecos y concederán.

Hasta aquí lo probable. Ahora, mi previsión meteorológica:
        Assange será juzgado por un tribunal de EEUU, ese país situado en el norte del continente americano y que no debe confundirse con Canadá o se corre el riesgo de incurrir en sus iras y recibir de su Presidente —así, con mayúsculas, como si fuese Dios— unas cuantas órdenes humillantes vía valija diplomática.
        Assange será condenado a muerte.
        Su cadáver no será enterrado. Las gentes de bien rendirán culto a su memoria en muchos lugares de la realidad física y en sitios de internet. Sus hijos le sucederán.