La crisis que sufrimos produce entre los tibios adeptos al liberalismo cierta desafección que hay que combatir. Necesítase un chivo expiatorio, un contraste. Es necesario mejorar la imagen del abyecto capitalismo y su hermosa zorra, esa banca podrida repleta de podridos. Desde aquí, para ellos, mi insulto más sentido, mi desprecio más profundo, mi más venenosa maledictio.
Cómo entretener, cómo convencer, cómo guiar de vuelta al redil a ese rebaño de tibios que duda hoy de las magníficas cualidades del único sistema que se ha probado efectivo en la dominación continua y el continuo ahogamiento de toda aspiración mínimamente humana.
En su labor de remozado las agencias y los medios, los secretarios de imagen, en fin, la servidumbre de los amos, han recibido la orden de construir espectáculos y sombras que sirvan para apartar de las páginas y pantallas el análisis honrado y la noticia precisa, escamotear de la atención de las gentes la realidad y disfrazarla, reinventarla, reconstruirla a partir de los preceptos de la religión que los amos profesan.
Nada mejor que recuperar las viejas formas y resucitar la fantasmagoría de un enemigo comunista para mostrarlo ahora engolfado en devorarse a sí mismo y pintarlo como al asustaniños, al matón de escuela ocupado en abusar de sus propios camaradas. No sería creíble presentarlo como un peligro para "el mundo". Ni siquiera se pretende asediarlo para vencerlo. Al fin y al cabo, qué diría China. Lo que interesa es mantener a la izquierda ocupada en un frente más, obligarla a defender aquellas posturas que al capital interesa con ánimo de introducir nuevos debates estériles que llamen la atención de los tibios, de los confusos, de los que no entienden la transcendencia de estas horas. Sobre todo detener las intenciones de los desafectos y debilitar los impulsos de aquellos que podrían elegir votar en las siguientes a una izquierda más a la izquierda; apartar al resto de mirar fijamente a los ojos de la banca, divertir esfuerzos y voluntades. Cuándo al capital y a sus secuaces importaron los derechos humanos; cualquier derecho, salvo el de propiedad.
Viva Cuba. Viva la Revolución Socialista cubana. Viva Fidel.