La lectura de noticias y opiniones en la red se me hace día a día más penosa. Asisto a hechos increíbles, a pasmosos abusos; el desastre para los trabajadores y las ganancias vergonzantes de los mangantes.
Ya no se trata de seguir leyendo, se trata de actuar.
Cómo forzar a nuestros gobiernos electos a hacer lo que conviene a la mayoría, a desobedecer los dictados del "mercado", cómo recuperar el control de nuestras vidas —¿acáso lo tuvimos?— ante la amenaza de esclavitud perpetua que se nos hace cada día.
Rebelarse, sí; pero cómo, cuándo, dónde. Hay que quedar para marchar contra esta injusticia. Sitio y hora.